lunes, 27 de junio de 2016

La importancia de masticar

En esta apresurada vida muchas veces hacemos de lado cosas que tienen gran importancia por lo simples que son, sin darnos cuenta del gran impacto que éstas tienen en nuestra vida.  Una de ellas es el arte de masticar.
Si bien es cierto que somos lo que comemos, también lo es que somos lo que asimilamos.  Si comemos sanamente tenemos resuelta una parte de la ecuación, pero la otra parte, igualmente importante, es cuánto asimilamos de ese alimento.
La digestión es el proceso mediante el cual los alimentos se transforman en sustancias más sencillas que sean asimilables para nuestro organismo.
A nivel fisiológico: la correcta masticación es importante porque al mezclarse el alimento con la saliva empieza el trabajo digestivo: la saliva contiene algunas enzimas, principalmente la amilasa, que ayuda a desdoblar los almidones en moléculas más sencillas.  De la misma manera, pensemos que el estómago no tiene dientes, y que tragar pedazos grandes de comida puede provocar que éstos no alcancen a digerirse del todo, y pueden quedar atascados en nuestros intestinos; y, por ejemplo, ¿qué pasa si dejas la comida a la interperie en un ambiente cálido y húmedo? Seguramente empieza a oler mal, a descomponerse, a podrirse… ¡pues exactamente eso es lo que pasa en los intestinos cuando la comida no puede digerirse correctamente! Y esa descomposición es la causa de muchos malestares como los gases, la distención y la pesadez,  síntomas que desgraciadamente tomamos como algo normal. Por lo tanto, la correcta masticación en un requisito indispensable (aunque no el único) para una correcta digestión.
A nivel energético: todos los alimentos contienen prana (energía vital, chi para los chinos), y así como al respirar absorbemos prana del aire, cuando comemos absorbemos prana por la boca: mientras más tiempo retenemos el alimento en la boca, más prana absorbemos.  Yogui Ramacharaka, en su libro “Hata Yoga” nos dice que lo más importante para los yoguis a la hora de comer es el masticar los alimentos despacio, con conciencia.  Que se debe masticar el alimento hasta que sea totalmente líquido en la boca y vaya desapareciendo poco a poco.  Que mientras el alimento tenga sabor, tiene prana que podemos absorber, y esto sólo sucede en la boca. 
Así que te propongo el siguiente ejercicio (de preferencia realízalo en un momento en que te encuentres sólo, y en calma): Toma una porción pequeña de algún alimento que te guste, y mastícalo aproximadamente 100 veces (claro, pueden ser más ó menos, dependiendo del alimento: menos si es alguna fruta, ó más si es algún alimento con almidón ó carne).  Observa mientras lo masticas cómo cambia su consistencia, siente y disfruta al máximo su sabor,  observa si ya se deshizo por completo ó aún quedan trozos un poco enteros (piensa que debe quedar totalmente líquido).  Nota que poco a poco va desapareciendo de tu boca sin que tengas que tragarlo conscientemente.
Si logras comer así todo el tiempo, no vas a tener que preocuparte por comer en exceso, empezarás a intuir qué alimentos y en qué cantidades necesitas, y tu cuerpo se mantendrá en su peso natural.  Incluso puedes darte un gusto de vez en cuando con algún postre: Verás que si lo comes así no puedes comerte más que una porción muy pequeña. ¡Disfruta comiendo!

Namasté